“Gravar las transacciones electrónicas es gravar la confianza en el sistema financiero. El incremento del impuesto a los cheques y las transferencias electrónicas de 0.15% a 0.20%, constituye una medida regresiva que castiga el uso de los servicios financieros formales y afecta los avances logrados durante las últimas dos décadas en materia de inclusión financiera en República Dominicana.
La medida desincentiva el uso de canales electrónicos, fomentando el retorno al efectivo y a la economía informal, en contraposición a los esfuerzos impulsados por la Estrategia Nacional de Inclusión Financiera y el Banco Central para modernizar el sistema de pagos.
El gravamen impactará directamente a millones de usuarios que utilizan medios electrónicos para realizar sus compras y pagos cotidianos. Actualmente existen más de 6.6 millones de tarjetas de débito vigentes y más de un millón de usuarios de pagos móviles en el país. Por consiguiente, este impuesto encarece el costo de vida de los ciudadanos, especialmente de los hogares de menores ingresos, que dependen en mayor medida de estos instrumentos para efectuar sus transacciones diarias”.
Jesús Geraldo Martínez / Economista
El notable incremento que tienen las exportaciones de castañas de masa o Buen Pan, es una demostración de la riqueza que tenemos en nuestros campos, todavía no explotada.
Los datos más recientes (al 2024) indican que el país envió al exterior 3,606 toneladas de este fruto, valoradas en 3,037,427 millones de dólares, conforme datos del Ministerio de Agricultura.
Como se observa su potencial y los recursos que puede generar, las autoridades han distribuido millares de plantas en distintas regiones. Hay sembradas 6,047 tareas de Buen Pan, beneficiando a 630 productores.
Este maravilloso fruto, al que muchos tratan con desdén, tiene diferentes nombres, según el país donde se cultiva. Se le conoce como Pana, en Puerto Rico; Lam Beritaf, en Haití; Bread Fruit, en Jamaica; Guapen, en Cuba; Mazapán en Honduras; y Buen Pan, en República Dominicana.