“El panorama global actual se define por una convergencia de crisis: desde la inestabilidad sanitaria y climática hasta las tensiones bélicas y comerciales que reconfiguran la economía mundial, sin embargo, el turismo dominicano ha exhibido resiliencia y se mantiene creciendo.
Este momento icónico e interesante por el que atraviesa el sector turístico dominicano no ha sido producto del azar, sino cuando existe compromiso, confianza, liderazgo, visión compartida y coordinación estratégica.
Nuestro crecimiento debe estar conectado con la responsabilidad, por consiguiente, debemos preservar las estructuras que han permitido el florecimiento del sector, tales como la estabilidad macroeconómica, la seguridad jurídica, marcos legales competitivos y una alianza público-privada sólida, junto al ordenamiento territorial, el manejo eficiente de los residuos sólidos, la regulación de hospedajes de corto plazo y la modernización del marco regulatorio acorde a esta nueva etapa”.
Javier Tejada / Vicepresidente ASONAHORES
El notable incremento que tienen las exportaciones de castañas de masa o Buen Pan, es una demostración de la riqueza que tenemos en nuestros campos, todavía no explotada.
Los datos más recientes (al 2024) indican que el país envió al exterior 3,606 toneladas de este fruto, valoradas en 3,037,427 millones de dólares, conforme datos del Ministerio de Agricultura.
Como se observa su potencial y los recursos que puede generar, las autoridades han distribuido millares de plantas en distintas regiones. Hay sembradas 6,047 tareas de Buen Pan, beneficiando a 630 productores.
Este maravilloso fruto, al que muchos tratan con desdén, tiene diferentes nombres, según el país donde se cultiva. Se le conoce como Pana, en Puerto Rico; Lam Beritaf, en Haití; Bread Fruit, en Jamaica; Guapen, en Cuba; Mazapán en Honduras; y Buen Pan, en República Dominicana.